Biografía

Nací en Bailén (Jaén), aunque mi tierra es Zocueca, pequeña aldea perteneciente a Guarromán, a escasos kilómetros del mismo Bailén. En su Escuela Unitaria aprendí las vocales y las consonantes y por sus bosques, siempre otoñales, andaba, miraba y observaba. En 1976, al cerrar la Escuela de Zocueca, fui a estudiar al Colegio “Fernando IV” de Monte Lope Álvarez; residiendo, interna, en la Escuela-Hogar “Valdeoliva” de la misma localidad jienense. Y aquellos días invernales, al abrigo del sonido de la fábrica de aceite, moliendo aceitunas; marcaron mi vida para siempre. Desde entonces, no he dejado de plasmar, de expresar mis emociones. Mis gritos sin sonido, mis lamentos perdidos, mis sentimientos ahogados.

lunes, 15 de diciembre de 2025

ALERTA


En mi trabajo escucho, observo, saco conclusiones, las desmenuzo, me pregunto y me respondo como un eco que yo solo escucho. Hablan sobre lo hablado y siento jaleo, no me entero; me cuesta preguntar, pero actuó sobre mis deducciones y por eso no necesito preguntar.

De ahí salen muchas cosas de las que escribo.

Cuando dictan en mi cabeza, le quito la voz a la vida.

Cuando no me gusta algo, desconecto mi intelecto.

No soy como todos, ni pretendo que sean como yo.

El cuerpo es un envoltorio relleno de materia que un día desaparecerá. Los pensamientos son invisibles que no necesitan la voz para materializarse. Son inviolables, inalcanzables, dotados de un tatuaje, tal vez adivinables según la forma del rostro de quienes los piensan.

Pero jamás te los podrán robar.

La alerta del temor se desata cuando te arrebatan la libertad de apagar tu voz y anteponer pretensiones que no se comparten.

Por eso, en territorio compartido; el equilibrio del bienestar se debe de consensuar.

Tú salud mental te lo agradecería desde la perspectiva de otro plano.