Biografía

Nací en Bailén (Jaén), aunque mi tierra es Zocueca, pequeña aldea perteneciente a Guarromán, a escasos kilómetros del mismo Bailén. En su Escuela Unitaria aprendí las vocales y las consonantes y por sus bosques, siempre otoñales, andaba, miraba y observaba. En 1976, al cerrar la Escuela de Zocueca, fui a estudiar al Colegio “Fernando IV” de Monte Lope Álvarez; residiendo, interna, en la Escuela-Hogar “Valdeoliva” de la misma localidad jienense. Y aquellos días invernales, al abrigo del sonido de la fábrica de aceite, moliendo aceitunas; marcaron mi vida para siempre. Desde entonces, no he dejado de plasmar, de expresar mis emociones. Mis gritos sin sonido, mis lamentos perdidos, mis sentimientos ahogados.

viernes, 28 de septiembre de 2012

Viento


El silencio de la noche
quedó interrumpido,
ahogado,
empezó como una melodía,
rozando el crepúsculo de la oscuridad,
amainando el nuevo día.

Meciendo árboles,
envolviendo crujidos,
así,
casi inapreciables,

los iba sintiendo.

Era el viento que nos avisa.
Advirtiendo, recordando
esa melancolía,
de otra estación nueva.

El verano moribundo
se va alejando.
Algunas veces vuelve,
Otras

cae rendido y muere.

¡Qué cambio más bonito!

Aromas de frutos secos
embadurnan el aire
repleto de hojas rojas,
alfombrando sus suelos.

De cálidas tardes
llenas de misterio.

Me traen pensamientos,
nostalgia de otros tiempos
amaneceres fríos,
recuerdos eternos.

Así, sí que duermo

que nadie esconda el viento
dejadle que recorra calles
avenidas y olivares,

que perfume el aire
con olor a tierra mojada
de colores grises
raspando la madrugada.

Así se irá alejando.

Ancho como el horizonte,
largo como el infinito
y suave como el remanso
de un amanecer incierto.

¡Dejadle, dejadle en silencio!

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