Biografía

Nací en Bailén (Jaén), aunque mi tierra es Zocueca, pequeña aldea perteneciente a Guarromán, a escasos kilómetros del mismo Bailén. En su Escuela Unitaria aprendí las vocales y las consonantes y por sus bosques, siempre otoñales, andaba, miraba y observaba. En 1976, al cerrar la Escuela de Zocueca, fui a estudiar al Colegio “Fernando IV” de Monte Lope Álvarez; residiendo, interna, en la Escuela-Hogar “Valdeoliva” de la misma localidad jienense. Y aquellos días invernales, al abrigo del sonido de la fábrica de aceite, moliendo aceitunas; marcaron mi vida para siempre. Desde entonces, no he dejado de plasmar, de expresar mis emociones. Mis gritos sin sonido, mis lamentos perdidos, mis sentimientos ahogados.

domingo, 2 de diciembre de 2012

Detrás de un seto


Detrás de un seto,
pequeño,
perdido entre sombras
se escondían los secretos
que el aire dejaba a su paso.
Unos estaban frescos
como los brotes de frutos de temporada,
otros pudrían el suelo,
abonando tierra
y dando vida a famélicas lombrices olvidadas.
Sin embargo,
gustaban de ir andantes
de lugares extraños,
venidos de todas partes.
Eran fanáticos del más allá,
de lo esotérico;
escarbaban en las huellas que dejaban sus pisadas,
retorcían el soplo del viento
exprimiendo el suspiro frágil que de él salía.

Todo por un secreto,
todo por apoderarse de lo que nadie sabía;
intuían que el elixir de la vida,
calcinado, inservible,
podría fluir en el halo de su último aliento.
Gastando sus calzados errantes,
volviendo donde vuelan las hojas sin destino;
aprendiendo que los secretos
ya no son secretos
si hay alguien que los custodia.
Volviendo donde la noche es noche
y el día, día.
El cielo es azul y el río va y viene
pero nunca olvida.

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