Ardilla de pardo cuerpo.
Intrépida, curiosa y alerta,
entre ramas de pinos
tiernos;
ligera se escondía,
en un día de blanco cielo.
Oigo los gritos sin sonido, los lamentos perdidos, los sentimientos ahogados. Vivo atrapando susurros, absorbiendo emociones de sueños perdidos.
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