A MI PRIMA MANOLI GRANERO
(MI SEGUNDA PIEL Y NO LO SABÍA)
Estoy llena de horror al recordar
tu agonía,
y al tiempo orgullosa de ver tu
valentía.
Y quisiera correr sin rumbo
y quisiera romper con ello mis pies,
estrangular el tiempo
y encarcelar los demonios
que se instalaron en tu vida.
Quisiera romper
las manecillas de un reloj
que no da tregua ni respira,
morder el amanecer,
parar nuestra niñez,
darnos la mano y sentir el calor
para vivir lo que siempre hemos
soñado
de niñas.
Y no sé qué es mejor,
ni sé el por qué vinimos a nacer
con tanta prisa.
Vivir los días,
teniendo la muerte de compañera
y los pies arrastrados por la
vida.
Cierro los ojos y huelo a hierba,
a estiércol de vaca y a pluma de
gallina.
Al polvo de la paja,
a huevos de corral
y el aroma a cerdo comiendo pulpa
remojada en el agua más fría.
Y la arena que el legón remueve
es el preludio de un nuevo hogar
hecho con las manos
de quienes más
nos querían.
Hoy no queda nadie.
Y esas paredes
respiran la soledad
de viejos
encalados,
desconchones de colores.
Ajuar de otros tiempos
y otros
moradores.
Y te fuiste tan temprano,
que aún hoy me maldigo
por no darte las buenas noches
en tres tardes
y un día.